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Detalle
Domingo 22 de Marzo del 2009
Frecuentemente, sobre todo cuando tenemos problemas o las cosas no van como nosotros pensamos, tendemos a desanimarnos. El Señor nos invita a poner nuestras preocupaciones en sus manos y dejar que él tome por su cuenta nuestras dificultades. El claramente nos dice: “Vengan a mi los que están cansados y agobiados que yo les daré descanso”. Esto en teoría nos suena bien pero en el momento del apremio, decimos que ponemos las cosas en sus manos y seguimos “pataleando”. Esto no quiere decir no hacer nada, sino reconocer nuestras limitaciones y hacer todo, absolutamente todo lo que está en nuestras manos y dejar que Dios se encargue del resto. El pasaje de los pájaros que no siembran ni cosechan es una gran instrucción, pues si bien es cierto que Dios mismo les da cada día su alimento, el pajarito no se queda en el nido esperando a que le caiga del cielo al comida. Cada día vuela y se la pasa todo el día en busca del alimento: un granito aquí, un gusanito por allá y así todo el día. Lo mismo debemos hacer nosotros y dejar de preocuparnos por qué comeremos o con que nos vestiremos pues Dios se preocupa de nuestras necesidades. Ocupémonos de las cosas que están a nuestro alcance y el resto dejemos con gran confianza que Dios se encargue de ellas… su palabra nos dice que no quedaremos defraudados.
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