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Detalle
Domingo 3 de Mayo del 2009
La palabra de Dios en Romanos nos dice que: “Todo conviene para los que aman al Señor”. Quizás a nosotros, el pueblo fiel, los que vamos a misa los domingos, los que buscamos tener una vida de gracia ordenada, los que hemos decidido vivir en el amor del Señor, todo esto nos parecería sin sentido, pero pensemos en todas las personas que viven alejadas de Dios, sin esperanza, viviendo solo de los placeres, cuyo dios es el dinero y la autosatisfacción, el egoísmo, este estado de alerta, los hace experimentar el miedo y la desesperación. Tristemente vemos que hay muchos hermanos que necesitan que nosotros, los que tenemos puesta toda nuestra esperanza en Dios, los ayudemos a reencontrarse con la Cristo, el Señor de la Vida, de la paz y de la esperanza. Todos los medios de comunicación han centrado su atención en este virus que pude infectar nuestra vida y que en el peor de los casos podría llevarnos a la muerte física. Pero poco se habla de la muerte espiritual y son miles, millones los que diariamente son infectados por el virus del egoísmo, de la autosuficiencia, de la vanidad, del orgullo. Este virus si que lleva a al muerte. No nos dejemos atemorizar por aquello que nos puede quietar la vida humana, sino, como lo decía el Señor: “Estén atentos y preocupados por aquello que puede quitarles la vida eterna”. No permitamos que todo esto quite nuestra atención de lo que es realmente importante: La vida de la gracia. Estemos atentos, no solo ahora sino continuamente de las graves amenazas que hoy experimenta el hombre ante un materialismo desmedido y galopante y ante el abandono persistente y endémico de Dios. Seamos portadores de esperanza, de alegría, de amor y de paz. Y mientras dura esta emergencia, vivamos en paz, obedeciendo a las autoridades, pero no quitemos de vista lo que para nosotros es fundamental: vivir conforme al Evangelio.
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