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Detalle
Domingo 28 de Junio del 2009
En estos días, reflexionando en el amor de Dios, he llegado a comprender con mayor profanidad la maravilla de vivir en gracia. Este estado le permite al alma entrar en una comunicación e intimidad con Dios que hace que toda la vida se pinte de brillantes colores. Es de la gracia de donde proviene la fuerza en nuestras debilidades, enfermedades y aflicciones. Y esto es vital, puesto que toda nuestra vida se verá continuamente rodajeada de éstas, ya que nuestro cuerpo débil, y el vivir en medio del mundo, hace que la gracia sea un elemento fundamental de nuestra vida. Por ello cuando pecamos y la perdemos, nuestra vida entra en un estado de oscuridad y desesperación que nos roba la paz y no nos deja crecer. Todos los colores de la vida se hacen grises y no se encuentra consuelo en nada. Algo que debemos darnos cuenta, es que fuimos creados preciosamente para esto. Para nosotros, los hombres, la gracia es lo que para los peces el agua. Vivir al margen de la gracia es morir de asfixia. Sin embargo, parecería que Darwin tenía razón al decir que el medio hace que las especies se vayan adaptando al medio en el que viven. Sin embargo esto, que parece ser lo que sucede hoy en nuestro mundo, en lugar de prepararlo para una mejor vida, lo va destruyendo y así va perdiendo su imagen de Hijo de Dios, creado a su imagen y semejanza. No te permitas vivir fuera de la Gracia… y si la pierdes por nuestra débil naturaleza, no tardes en recuperarla, con ella recuperarás la verdadera vida.
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