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Detalle
Domingo 5 de Julio del 2009
Desde que Dios nos eligió como su pueblo para construir su Reino, hemos tenido la necesidad de escoger de entre nosotros a personas que dirijan esta construcción de acuerdo a las ordenanzas y las leyes establecidas por Dios. Es por ello que esta elección nunca debe marginar la participación de Dios en ella. Ya desde Moisés fue necesario, para gobernar al pueblo y construir el Reino, la elección de jueces (lo que hoy en nuestro tiempo vendrían siendo los gobernadores). Estos hombres deberían de ser “varones de virtud, temerosos de Dios, hombres de verdad, que aborrezcan la avaricia” (Ex 18, 21-22). Más adelante, Dios escogió a Saúl, que finalmente no le fue fiel, por lo que termino en la ruina. Y así llegará David “un hombre según el corazón de Dios” (2Sam 5). David era un hombre que juzgaba según la justicia de Dios, guardaba sus preceptos, andaba en sus caminos, observando sus estatutos y mandamientos, porque amaba a Dios. Gracias a este rey, que gobernó conforme a la palabra de Dios, el pueblo fue grandemente bendecido. En el NT se nos habla de la elección de aquellos que han se servir a la comunidad y se pide que sean ”hombres de buena reputación, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría” (Hch 6, 1-3). Hoy tendremos que salir a elegir a nuestros gobernantes. Hagámoslo con conciencia cristiana buscando en los candidatos aquellos que sean capaces de conducir a nuestro pueblo según los criterios divinos. No te quedes al margen. No dejes que otros decidan por ti. Ve a votar sabiendo que tu elección decidirá nuestro futuro. ¡Vota con conciencia cristiana y responsabilidad!
Conoce - Evalúa - Piensa - Ora - Ve a votar.
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