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Detalle
Domingo 9 de Agosto del 2009
La felicidad es algo que todos los seres humanos buscamos y en esa búsqueda muchos terminan perdidos. Esto es por que piensan que la felicidad está o se puede encontrar fuera de nosotros. Quienes piensan así buscan la felicidad en las personas, en los lugares y hacer diferentes actividades, en las cosas y por eso se llenan de bienes. La verdad es que en nada de esto está la felicidad, ya que ésta se encuentra dentro de nosotros, en esa armonía interior producto de saberse interiormente amado, primeramente por Dios pero también por los demás. Es por ello que esta experiencia de saberse y sobre todo de SENTIRSE amada es una experiencia fundamental en la vida humana. Sin ella, el hombre se volcará hacia fuera de sí mismo en busca de algo que sólo ésta experiencia le dará. Lo interesante de esta experiencia es que sin ser exterior proviene de algo que se produce a través de otro… Cada uno de nosotros somos el instrumento de Dios para que los que viven cerca de nosotros puedan tener esta experiencia. Es por ello necesario que nuestro trato con los demás pueda dejar una hulla clara en el corazón de la otra persona de que es amada por nosotros. Un abrazo, una mirada, una palmada en el hombro, un te quiero desde el corazón, mientras las miradas se entrelazan traspasa el corazón del ser amado y le hace experimentar que es feliz. Una vez que esto ha sucedido, todo lo demás se desarrolla naturalmente en el alma. Dios busca hacer lo propio con nosotros, y aprovecha cada vez que vamos a orar para hacernos conocer su amor. Para ello hay también que dejar que nuestras miradas se entrelacen y se produzca este fuego en el alma. Desde esta experiencia es desde donde podemos decir que somos verdaderamente te humanos y que somos realmente felices.
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