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Detalle
Domingo 11 de Octubre del 2009
En estos días estaba reflexionando en lo importante que es la comunicación, pues es la causa de todos nuestros MALOS ENTENDIDOS y es desde ahí desde donde nacen nuestros problemas especialmente los más graves. Cuántas cosas hay en nuestro corazón que permanecen ahí escondidas sin que nadie, especialmente nuestros seres queridos lleguen a saberlas. Y es que nuestra comunicación, como dicen los especialistas debe ser efectiva y afectiva. Cuando decimos Efectiva es que necesitamos estar seguros de que el mensaje llegó y que llegó tal y como nosotros lo mandamos, pues muchas veces fue una cosa la que quisimos decir y otra la que la gente entendió… no siempre nuestros mensajes llegan, sobre todo en el área del amor. Por ello a este elemento es necesario agregarle el afecto. Dicen que dice más una sonrisa que mil palabras. Muchas veces nuestros gestos no corresponden a lo que estamos diciendo… nuestras actitudes demuestran algo diferente a lo que en realidad queremos comunicar. Jesús, no solo vinos a darnos un mensaje de amor, sino que todas sus actitudes mostraron ese mensaje. Su comunicación en el Evangelio es efectiva y afectiva. Recordemos que este proceso es vital para la sana relación con quienes convivimos, y mucho más con aquellos que vivimos, la cual no solo se ve entorpecida por nuestra pobre naturaleza humana siempre limitada, sino que siendo un área neurálgica de nuestra relación con los demás, el demonio buscará confundirla y estropearla. De ahí que a las características anteriores, debemos agregar la de “espiritual”, ya que para las cosas delicadas, éstas deben ser tratadas dentro del ámbito de la oración para que el maligno no las contamine. Hagamos de nuestra comunicación un espacio de comunión y de amor.
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