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Detalle
Domingo 20 de Abril del 2008
Uno de los grandes problemas de nuestro mundo moderno, del mundo de la comunicación, es el hecho de que hoy poco sabemos escuchar. Y es que escuchar requiere paciencia, tener tiempo para el otro; interesarnos por lo que nos quiere decir y comunicar; estar atentos para poder percibir en todo su ser, el grito que busca expresarnos... y sobre todo hacer silencio para poder percibir la delicada voz del hermano que está buscando comunicarse con nuestro corazón. Esto es lo que podríamos llamar escuchar los signos de los tiempos. Estoy seguro que nuestra vida familiar y comunitaria sería mucho más plena y feliz si supiéramos escuchar la mirada triste de algunos de nuestros hijos que está gritando quiero sentirme amado; si supiéramos escuchar la mano necesitada que nos grita abrázame; si pudiéramos hacer silencio y apartar de nosotros todo el ruido de nuestros negocios, preocupaciones, y angustias y escuchar con serenidad las voces que emergen de los que caminan con nosotros en busca de amor y comprensión. Ciertamente el escuchar nos abriría a una experiencia de intimidad, de entendimiento, de reconciliación y de perdón... a un encuentro de tu yo, y el tú del amado. Aprendamos a pues a escuchar, aprendamos a escuchar los signos de los tiempos.
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