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Detalle
Domingo 1 de Junio del 2008
Uno de los peligros siempre latentes en nuestra vida es la de irnos envolviéndonos en el mundo de lo irreal y dar por cierto lo que no es sino simplemente fantasía. La ciencia ficción, con todas sus creaciones, sobre todo lo que nos presenta Hollywood, va llevando a las personas a construir, como lo llamaría Su Santidad Juan Pablo II, “Paraísos Artificiales”, los cuales la mayoría de las veces no llevan a ninguna parte. El peligro mayor consiste en la forma discreta, pero sistemática en que vamos perdiendo nuestros valores, los cuales van siendo remplazados por los supuestos “valores” mostrados en la pantalla. Se van poco a poco introduciendo en nuestra cultura cristiana elementos contrarios al evangelio e incluso a la misma naturaleza humana. Ejemplo contundente de ello es la relación entre los muchachos y las muchachas, tanto en su amistad como en su noviazgo, pues ésta no es profunda, ni basa su ser en el conocimiento del corazón, sino más bien se ve fuertemente empujada por el aspecto físico, lo cual la hace débil e inestable, con todas las consecuencias que una relación de este tipo puede conllevar. Es buena la diversión que nos presenta la pantalla gigante, sin embrago debemos, por un lado, ser críticos en cuanto a lo que hemos de ver, y aun así, recordar que lo que vemos es simplemente producto de la fantasía de Hollywood. Mantengamos nuestra vida y nuestra familia en el camino del evangelio.
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