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Domingo 21 de Septiembre del 2008
Esta semana, a propósito de nuestras fiestas patrias, recibí algunos correos electrónicos en los cuales se invitaba a que no asistiéramos a dichas celebraciones, argumentando que no teníamos nada que celebrar. Creo que quien escribió y promovió estas campañas ciertamente no ama a México y no tiene absolutamente conciencia de lo que ser mexicano representa. Celebrar nuestras fiestas es celebrar la memoria de los hombres y las mujeres que tuvieron fe en un país libre. Estos fueron hombres y mujeres valientes que no solo arriesgaron la vida sino que la entregaron, como todos nuestros mártires cristianos, en aras de lo que ellos creían. Hoy sin embargo, nos hemos convertido en un pueblo cobarde y agachón en el que la mayoría se queja pero no hace nada, pues el hacer algo lo compromete y puede incluso poner en riesgo su estabilidad económica y hasta su vida. Por ello no denuncia, ni las injusticias y muchos menos los actos delictivos. Esto hace que el crimen prolifere pues no hay nadie que se comprometa hasta las últimas consecuencias para vitar el delito. Podemos ver movimientos raros en nuestros barrios, personas sospechosas, etc., pero no hacemos nada. Si nuestros mártires, tanto los cristianos como los de nuestra independencia hubieran pensado en ellos mismos en lugar de en lo que ellos tenían por valioso, hoy no seríamos México, ni habría cristianos en el mundo. Pero para ellos, para nuestros mártires, empezando por el sacerdote católico, el párroco de la parroquia de dolores, el Sr. cura don Miguel y seguido por una pléyade de valientes sacerdotes y laicos emprendieron la lucha hasta dar su vida por México. Hermanos, si tenemos mucho que celebrar y mucho por qué orar. Oremos para que el Señor nos dé el coraje y el amor que tuvieron los mártires de la Iglesia quienes gustosamente aceptaron por amor, ser Cristianos, aun sabiendo que en ello les iba la vida; que así como ellos, nosotros tengamos las mismas agallas y el mismo amor por México para ser también nosotros parte de su historia de independencia; para liberar a nuestro país de la mediocridad, del servilismo, pero sobre todo del egoísmo que hoy destruye sin piedad a nuestras familias y a nosotros mismos. Si hermanos: VIVA MÉXICO; VIVAN LOS HOMBRES Y MUJERES QUE CON SU SANGRE NOS DIERON LIBERTAD; VIVA MÉXICO… EL MÉXICO QUE DIOS QUIERE Y QUE NOSOTROS DEBEMOS ESTAR COMPROMETIDOS EN CONSTRUIR.
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