Homilía Dominical

Domingo IV de Adviento

18 de Diciembre, 2016
45:45 minutos

Creer en Dios es caminar en la oscuridad de la fe, es confiar y entregarse plenamente a él, incluso cuando no entendemos lo que nos pide, lo que nos promete o lo que espera de nosotros. Creer es abandonarse a la sabiduría de Dios.

Citas relacionadas: Mateo 1, 18-24

Pensamiento desarrollado

  1. A veces nos quedamos estáticos y no avanzamos, por eso hacemos un camino que nos lleva a una transformación.
  2. El cristianismo se debe vivir en el interior de los hogares, de las escuelas, trabajos y relaciones con el prójimo.
  3. El adviento es un tiempo propicio para crecer en la oración.
  4. La fe es el motor para avanzar en el camino de la santidad y de la redención.
  5. José cree aquello que el ángel le comunica porque él confió en Dios y en su palabra.
  6. El que cree se abre a lo irracional que le parezca lo que Dios le pide.
  7. Según nuestros criterios una persona sensata hace cosas que no coinciden con lo que la fe nos exige.
  8. Solamente el santo y el justo sigue la irracionalidad de la fe.
  9. La santidad es la que mueve mi fe, porque el santo es el que se deja guiar por esa luz interior que Dios le da por la fe.
  10. El camino a la redención se construye con esta irracionalidad de nuestra fe.
  11. La corona de adviento aunque parece que da vueltas en el mismo sitio, en realidad es como un espiral que nos va llevando más arriba.
  12. Abraham es el hombre que confía y cree en Dios al grado de dejar su tierra y de estar dispuesto a sacrificar a su propio hijo.
  13. Si podemos confiar en nuestras tecnologías, mayormente podemos confiar en Dios que es más grandes que nuestras tecnologías.
  14. Si no hay oración no crece la fe y no podemos obedecer la irracionalidad de la fe.
Categoría adviento, justo, santidad
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